Inducidos por los discursos mediáticos no examinamos el origen de los productos comprados. Nada importa si los relucientes automóviles fueron ensamblados por trabajadores sometidos a tratos degradantes y, mucho menos, si el bolso adquirido con tarjeta de crédito en la boutique de moda está confeccionado con la piel de una especie amenazada. El obligatorio cuidado de la naturaleza ocupó un sitio secundario en la pasada maratón presidencial. Ninguno de los dos candidatos enfrentados en la segunda vuelta propuso posibles soluciones para la explotación de la mina de Zaragoza, en las inmediaciones de Buenaventura. El río Dagua muere en las fauces de retroexcavadoras manejadas por la ambición sin fin de los hombres. El oro corrompió a los conquistadores ibéricos hasta llevarlos al límite de masacrar a miles de indígenas. Hoy la misma sed mueve por igual a mineros y funcionarios estatales. El agua, no cabe la menor duda, es más valiosa que lingotes de oro apilados en bóvedas de bancos.
2) Juan Manuel Santos ganó las elecciones por la eficacia electoral de su discurso salpicado de clichés. En un encuentro cara a cara con Antanas Mockus explicó ante las cámaras que los militares son la columna vertebral de la democracia. Mentira. La ciudadanía si lo es. Santos, empecinado en la restitución del fuero militar, no lo sabe. El mayor orgullo de su vida, dijo en otro pugilato retórico con el aspirante Verde, fue vestir el uniforme de la marina. Allá él.
El Estado nació para la administración de la justicia. En tiempos remotos, según Thomas Hobbes, la metódica aplicación del Ojo por Ojo desembocó en espirales de violencia intestina. La escapatoria elegida al mecanismo de muerte fue la designación de un árbitro que zanjara las disputas y en cuyas manos recayera el ejercicio de la fuerza. Sin embargo, con la aparición del Leviatán nacieron nuevos tipos de crímenes que en su mayoría quedan impunes. Si un ciudadano levanta su voz contra las decisiones del gobernante, este dispone de las herramientas necesarias para silenciarlo en la mazmorra o hacerlo arder en la pira inquisitorial. El desafío de las democracias contemporáneas consiste en la construcción de prácticas políticas tolerantes y no belicistas. El camino de los fusiles está sembrado de cadáveres sarracenos y cristianos. La condena impuesta al Estado colombiano por La Corte Interamericana de Derechos Humanos por el asesinato del senador Manuel Cepeda a manos de dos sargentos del Ejército evidencia el fracaso de un régimen complacido con la pólvora.